Según explica su creador ésta es la tercera versión de su escatológico vehículo. "El primer modelo era literalmente un inodoro arriba de un carrito. No superó la primera curva. El asiento se soltó y se hizo mil pedazos. La porcelana -según he aprendido- es muy frágil.
La segunda versión todavía tenía un solo inodoro pero atornillado al piso y además, como novedad, contaba con frenos. Sin embargo un amigo la volcó y el asiento nuevamente se destrozó. Finalmente el último modelo fue construido para ser a prueba de fallas. Cuando paseo con mi familia en él los adultos se toman fotos y los niños saltan de alegría. Es una gran forma de hacer amigos en el vecindario sin las típicas formalidades del mundo adulto".
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